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Cuidados del caballo

Aquí un poco de información de cómo cuidar a los caballos


El caballo es muy delicado. Por ello debemos extremar su cuidado, como puede ser su alimentación.
Es muy importante suministrarle la comida en pequeñas raciones durante varias veces al día, su estómago es pequeño, lo que no le permite comer raciones demasiado grandes.

04.04.2011 - INÉS ÁLVAREZ BLANCO. -
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Un caballo sano y cuidado es un caballo feliz.
Un caballo sano y cuidado es un caballo feliz.

Cuidados del caballo

 

Aquí un poco de información de cómo cuidar a los caballos.

                     INÉS ÁLVARE Z BLANCO.

 

El caballo es muy delicado. Por ello debemos extremar su cuidado, como puede ser su alimentación.

Es muy importante suministrarle la comida en pequeñas raciones durante varias veces al día, su estómago es pequeño, lo que no le permite comer raciones demasiado grandes.

La cantidad varía en función del tamaño del caballo y el esfuerzo que realiza.

Por lo tanto se considera adecuado administrarle tres raciones de comida sin olvidar jamás, el forraje ya que resulta fundamental como ayuda en su digestión. El horario de las comidas debe ser estricto.
 

Detalles que no debemos olvidar es evitar el ejercicio después de las comidas, ya que la digestión del caballo es muy lenta, por eso como mínimo habremos de dejarle reposar al menos una hora antes de que comience a trabajar.


 El caballo deberá tener siempre en la cuadra agua limpia y fresca dándole la posibilidad de beber cuando quiera. No obstante el caballo obtiene de la comida gran parte del líquido que necesita. No deberemos dejarle beber mucho antes de hacer ejercicio y tampoco después del trabajo cuando aún está sofocado, es preferible que beba pequeñas cantidades y de agua no muy fría.

La media normal de agua que ingiere un caballo es alrededor de 40 litros y puede llegar a 65 si hace mucho calor.
 

En cuanto al ejercicio que debe realizar dependiendo de la resistencia del caballo, nunca se deberá ser abusivo. Son evidentes los síntomas de agotamiento, por lo tanto cuando se muestren debemos parar.

Como cualquier otro animal, lo ideal sería que tuviese la posibilidad de hacer ejercicio a diario.

Si nos resulta imposible trabajarlo con continuidad, sería bueno al menos, soltarlo en un prado. El trabajo irregular, largas jornadas de trabajo con intervalos de inactividad, son francamente perjudiciales.

No olvidar nunca que adquirir un caballo es una responsabilidad, que aunque muy gratificante nos exige mucha atención.
 





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